martes, 5 de enero de 2016

Gran libro de la cocina yucateca


Cuando se habla de cocina yucateca es necesario asimilar que se trata de una cocina regional que incluye a los estados de Campeche y Quintana Roo, no solamente a Yucatán. Fue en esta región del sureste mexicano, así como en lo que ahora son los estados de Chiapas y Tabasco y los países de Belice, El Salvador, Guatemala y Honduras donde floreció la cultura maya, en sus diversos periodos, de 1500 a. C. a 1700 d. C., aproximadamente: más de tres mil años de una civilización cuyos conocimientos en torno a los números, las grandes construcciones, los astros, la naturaleza y los ciclos agrícolas continúan asombrando a la humanidad.
El Mayab, como un vasto territorio con infinidad de elementos en común, ha sido y es una región de diferencias en cuanto a las características de la tierra. Es lógica, pues, la ausencia o escasez de determinados recursos naturales en las diversas regiones que lo integran. No obstante, los mayas practicaron el comercio y el intercambio de productos y alimentos con otras civilizaciones de Mesoamérica y el Caribe. La Península de Yucatán, favorecida por su ubicación estratégica en este contexto, tuvo acceso a numerosos insumos provenientes de lejanos territorios del continente americano. Sin embargo, el mayor impacto en cuanto a la forma de vida en general y a la alimentación en particular se dio a partir del siglo XVI con la llegada de los españoles y las consecuentes etapas de Conquista y Colonia. Junto con ellos llegaron los ingredientes tanto europeos como asiáticos que transformaron radicalmente la manera de preparar los alimentos. Ambas culturas  ̶ maya y española ̶  se vieron enriquecidas con este mestizaje alimentario.
Fue hasta el siglo XIX, en 1858, cuando Yucatán fue reducido en su territorio al ser creado, al poniente, el Estado Libre y Soberano de Campeche. Y a principios del siglo XX, en 1902, fue creado, al oriente, el Territorio Federal de Quintana Roo, convertido en estado en 1974. Es así como la Península fue fraccionada en tres entidades que al paso de los años adquirieron características particulares, aunque todavía comparten, entre otros, dos aspectos fundamentales que las hermanan: la lengua maya y la comida.
Este libro contiene información de los orígenes y características de los insumos alimenticios de la gastronomía peninsular, así como anuncios publicitarios y fotografías antiguas que dan cuenta de la historia y la evolución de la cocina yucateca.
Incluye 145 recetas distribuidas en once secciones que llevan los nombres de algunos hábitos y recursos representativos de la cocina peninsular: La tradición maya, A desayunar, Semana yucateca, La cantina y sus botanas, Temporada de mar, De fiesta, Influencia libanesa, Otras infuencias, Postres, Salsas y Recados.
Contiene, asimismo, un glosario de términos mayas y regionales empleados en la publicación y amplia bibliografía que da cuenta de los principales recetarios y publicaciones en torno a la cocina yucateca a partir del siglo XIX.


El Gran libro de la cocina yucateca es el resultado de un largo proceso de investigación y recopilación de datos y recetas, y del trabajo de un gran equipo integrado por cocineros, restauranteros, historiadores, diseñadores y fotógrafos, convocados por la Editorial Dante.

•Créditos:
Investigación: Will Rodíguez.
Coordinación editorial: Rolando Armesto, Adolfo Fernández Gárate.
Dirección creativa: Cecilia Gorostieta Monjaraz
Diseño gráfico: Laura Morales Encalada
Fotografía: Irene Armesto Baeza, David Baeza Braga, Mauricio Elizondo Perera.
Edición fotográfica: Nelsy Canché Gamboa, Leticia Díaz Novelo.
Fotos históricas: Biblioteca Virtual de Yucatán, Fototeca Pedro Guerra.
Ilustraciones: Alberto Guerra, María José Perez Puga.
Restaurantes que apoyaron con platillos para fotos: Café Alameda, Eladio’s, La Casa del Malecón, La Jarana, La Pequeña Susana, Manjar Blanco.

•Premio al Mejor libro de cocina regional mexicana, otorgado por Gourmand World Cookbook Awards (España, 2016).


•La presentación se llevó a cabo el 3 de diciembre de 2015 en el Museo Palacio Cantón. Fue una convivencia a la que asistieron unas 300 personas que degustaron productos de los patrocinadores Cerveza Ceiba, La Fundación Mezcalería, La Negrita Cantina, Manjar Blanco, Escuela Internacional de Chefs, Café Alameda y Panadería El Retorno. El Centro de Idiomas del Sureste patrocinó la música de trío. Los comentarios estuvieron a cargo de la promotora gastronómica Míriam Peraza, la chef Abby Calafell, el antropólogo Miguel Guémez Pineda, el escritor Adolfo Fernández Gárate, la directora del museo Giovana Jaspersen y el autor.
•Se realizó una presentación el 27 de enero de 2016 en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), a la que asistieron alumnos de la Licenciatura en Turismo, bajo la coordinación del Mtro. Fernando Enseñat Soberanis. Los comentarios estuvieron a cargo de los antropólogos Teresa Ramayo Lanz, Steffan Igor Ayora Díaz y Miguel Antonio Guémez Pineda.

martes, 29 de diciembre de 2015

Cocinando en el paraíso

Las paradisíacas Islas Caimán constituyen uno de los destinos turísticos más atractivos del Caribe tanto por su belleza natural como por su impresionante infraestructura comercial y hotelera. Se trata de un territorio británico, no autónomo, bajo la supervisión del Comité de Descolonización de la ONU. Gran Caimán, Caimán Brac y Pequeño Caimán forman un archipiélago en el que habitan unas 55 mil personas, en su mayoría de raza mixta (americana, europea y africana).

pez-leon

Gran Caimán es la más grande de estas islas que desde hace varios años se han consolidado como un polo gastronómico de talla internacional; ello como resultado del mestizaje culinario de tres continentes, el predominio de insumos, técnicas y sabores caribeños, y la constante presencia de los más destacados chefs del planeta. La población local disfruta de los eventos relacionados con la cocina como si se tratara de un festival de música o un espectáculo artístico masivo.
Uno de los eventos más esperados del año es el Bon Vivant Cayman Cook-Off (Amateur Chef Competition), presidido por el chef Eric Ripert y patrocinado por la revista Food & Wine, el consorcio Ritz Carlton y el gobierno local. Los ganadores viajan a Nueva York para asistir a una cena en su honor en el Hotel Ritz de Central Park, a la que asisten los más reconocidos profesionales de la industria gastronómica.


Recientemente recibimos la visita de Gina Connolly, cocinera yucateca que radica en Gran Caimán desde 1988, ganadora de este importante concurso en 2013. Entre los miembros del jurado que la eligieron a ella y su ayudante-esposo Phil Cassingham como ganadores estuvieron Anthony Bourdain, José Andrés, Daniel Boulud, Rainer Zinngrebe y el propio Eric Ripert. El platillo ganador fue pez león envuelto en hojas de plátano con vino tinto y hierbas, servido con salsa de coco y piña, acompañado de arroz con plátanos fritos, pico de gallo de mango y aguacate marinado con naranja agria: notable influencia de la cocina yucateca que Gina aprendió en Mérida de su madre, doña Nelly Azcorra de Rojas (q.e.p.d).


Gina siempre destacó en Gran Caimán como una gran cocinera y anfitriona de reuniones en las que la cochinita pibil y otros guisos yucatecos eran el atractivo principal. Al correrse la voz de su talento culinario comenzó a aceptar pedidos de comida, lo cual representó una fuente de ingresos extra. Pero el hecho de ganar el Cayman Cook-Off le ha otorgado el reconocimiento de su comunidad y la ha convertido en un personaje referencial de la nueva cocina caribeña, sobre todo por el empleo de productos regionales, como es el caso del pez león y el fruto del árbol del pan (Artocarpus Communis, Artocarpus Incisa).



"Entramos al concurso por diversión, pero nunca esperamos que pasaríamos a la final. Nos gusta hacer cosas juntos y cocinar es algo que realmente disfrutamos y nos apasiona. Creo que el haber cocinado en pareja durante los últimos cinco años fue la clave para ganar. Teníamos planeado desde el principio lo que debíamos hacer durante las eliminatorias para evitar cualquier confusión. Sin embargo, nos pusimos muy nerviosos, sobre todo cuando Phil se cortó el pulgar en el primer minuto. La presencia de estos chefs famosos también agregó mucha presión", comenta.


Ella siempre recomienda quitarse el miedo de crear y probar sabores nuevos, hacer cosas distintas con los mismos ingredientes y cocinar con pasión. Ha sido una enorme alegría reencontrarme con ella después de más de 30 años y recordar esas reuniones familiares en torno a nuestra amada cocina yucateca.

Para degustar
La Escuela Internacional de Chefs invita a su tradicional Kermesse navideña que se llevará a cabo este sábado 5 de diciembre, a partir de las 10 horas, en su local de Circuito Colonias 210-B por 24, Col. México Oriente. Evento familiar en el que habrá venta de comida y postres, villancicos y sesiones fotográficas con Santa Claus. Entrada libre.



El restaurante Bangkok.mx Casa Thai, con sedes en la Florida Pinos y Santa Lucía, anuncia que permanecerá cerrado del 14 de diciembre al 25 de enero debido a que sus propietarios viajarán a Tailandia para abastecerse de nuevos insumos, ideas y recetas, motivo por el cual invita a aprovechar sus promociones antes de este cierre temporal. Informes al teléfono 920 26 33.

De árbol milenario a cerveza

La Ceiba pentandra, originaria de Mesoamérica, es un árbol de la familia Malvaceae, sagrado para la cultura maya desde hace milenios. Bajo su sombra se han tomado importantes decisiones y realizado ritos y ceremonias religiosas. Es ahí donde la Xtabay peina su larga cabellera y conquista a los hombres que mantendrá como muertos en vida en la entrada del inframundo, donde toman agua las raíces. Asimismo, en su tronco se amarra al toro durante la tarde y noche del viernes para que todos lo admiren antes de ser beneficiado y convertido en sabroso y sabatino chocolomo.


Inspirado en esta simbología y como una alternativa 100% local ante la oferta de numerosas marcas existentes en la región, el empresario Carlos Jaime Heredia creó en 2013 la cerveza artesanal Ceiba, con la que busca recuperar la antigua tradición cervecera iniciada en 1900 por la extinta Cervecería Yucateca. Para ello se capacitó intensamente dentro y fuera del país, principalmente en Europa, donde adquirió la maquinaria de la nueva planta y desde donde recibe parte de la materia prima: “Combinamos agua natural pura de nuestra tierra, variedades de finos lúpulos europeos, los mejores cereales malteados de Alemania e Inglaterra y cepas selectas de levadura”.


Asistí a una degustación de esta cerveza para los alumnos de la Licenciatura en Gastronomía de la Universidad Anáhuac Mayab, evento a cargo del joven Carlos Jaime Gómory, quien explicó el interesante proceso de producción a partir de cuatro ingredientes base: malta, levadura, lúpulo y agua.
La primera etapa es la de la molienda, que consiste en pesar cada tipo de malta y mezclar los granos en las proporciones correctas. Luego viene la maceración que determina el contenido alcohólico de la cerveza y su cuerpo. De ahí surge un líquido llamado mosto, el cual es hervido con flores de lúpulo.


Posteriormente dicho líquido debe enfriarse lo más pronto posible para poder ser fermentado con levadura, lo cual dura varios días, y así se obtiene una cerveza verde, sin madurar. La maduración se logra dejándola reposar varias semanas en nuevos contenedores para redondear y potenciar su sabor.
Cuando la cerveza ha alcanzado un sabor pleno, se ajusta su nivel de dióxido de carbono y se envasa en barriles y botellas. Ceiba elabora y distribuye las versiones Imperial Stout, Ámbar Mestiza, Dorada Premium y Light, así como las cervezas de temporada Hefeweizen (con trigo de verano) y Navideña (invierno).


En la elaboración de estas cervezas trabajan solamente ocho personas (seis mujeres y dos hombres, todos yucatecos, entre ellos el propio Carlos Jaime Heredia y un chofer), quienes producen 200 litros diarios que se distribuyen en bares, restaurantes y Go Mark’s de Mérida, Valladolid, Izamal, Campeche, Villahermosa y el Distrito Federal. Se trata de una empresa familiar en pleno crecimiento que con seguridad logrará posicionarse entre las mejores cervecerías artesanales del país.

Para degustar
El Chef’s Parade Tour Gastronómico “Construyendo esperanza” se realizará el sábado 28 de noviembre, a las 20 horas, en el Gran Salón Yucatán del Fiesta Americana, en Mérida. Será un evento de gala para recaudar fondos a favor de diversas causas sociales. Los chefs de los hoteles Holiday Inn, Fiesta Inn, El Castellano by Gamma y el Fiesta Americana, así como Pedro Evia del restaurante Kuuk, ofrecerán la cena de cinco tiempos a cambio de un donativo de 490 pesos. Habrá música de jazz y trova en vivo, y una tómbola en la que se rifarán estancias en hoteles del Grupo Posadas.



El Gran libro de la cocina yucateca, investigación y recopilación de un servidor, editado por Dante (2015), será presentado el jueves 3 de diciembre, a las 20 horas, en el Palacio Cantón (Paseo de Montejo 485, Mérida), motivo por el cual se prepara una convivencia con degustación de productos de los patrocinadores Cerveza Ceiba, La Fundación, La Negrita, Manjar Blanco, Escuela Internacional de Chefs, Café Alameda y Panadería El Retorno. Los comentarios estarán a cargo de la promotora gastronómica Míriam Peraza, la chef Abby Calafell, el antropólogo Miguel Guémez Pineda y el escritor Adolfo Fernández Gárate. El libro estará a la venta a 229 pesos.


La Negrita, cantina de abolengo

La historia de esta cantina nos remonta a la Mérida de 1917, aquella tranquila ciudad en la que poseer un sistema de refrigeración para mantener frías las cervezas y conservar el hielo resultaba ser un elemento de lo más atractivo y moderno: “Cuando quiera tomar una copa, no lo piense más. Los mejores licores y las cervezas más frías solamente los encontrará en La Negrita”, decía el anuncio publicitario de este tradicional establecimiento, propiedad de la familia Escalante.


Casi cien años después, debido a situaciones de diversa índole, los dueños decidieron poner fin a un ingreso económico de tres generaciones, encabezadas por el Bizco, el Chino y Carlos. Si bien se trataba de una de las cantinas más emblemáticas del centro de Mérida, en los últimos años se había convertido en un punto de reunión varonil donde la buena comida y el ambiente familiar no tenían cabida.

Es en 2013 cuando los artistas visuales Patricia Martín y Erik Samson realizan las negociaciones pertinentes para la reapertura de La Negrita, después de haber incursionado con éxito en el ámbito comercial con La Fundación Mezcalería que abrieron dos años antes, convirtiéndose en pioneros de la reactivación del Centro Histórico en lo relativo a lugares de esparcimiento para un público diverso, juvenil y cosmopolita.
La consecuencia ha sido por demás gratificante tanto para sus propietarios como para los antiguos y nuevos parroquianos, quienes ahora cuentan un hermoso lugar para degustar una interesante variedad de cervezas y cocteles, y disfrutar de los mejores guisos y botanas que le han dado fama y prestigio a nuestra cocina peninsular. Desde su reapertura, La Negrita se ha posicionado como una de las principales referencias de cantinas tradicionales en Mérida.


Atenta, espléndida y amable con la clientela, Paty Martín ha sabido trasladar su excelencia artística al complicado mundo de la comida y la bebida. Una de sus más acertadas decisiones fue integrar un equipo de cocineros tradicionales que, sin menosprecio de los jóvenes egresados de las sofisticadas escuelas de gastronomía, le han dado al clavo a cada platillo con ese sabor antiguo y de pueblo. Se trata de Gina Bacab, de Seyé; Luis Álvaro Uc, de Izamal; y Wílberth Silveira, de Tekantó, así como otras cocineras yucatecas, madres de familia que han forjado experiencia en sus hogares.


Entre las botanas que llenan las mesas encontramos chicharra, frijol refrito, polcanes, salchichas con chipotle, chayitas, mollejas con achiote, oreja de cerdo asada, higadilla, sikilpak… La verdad, todo muy rico; inolvidables los kibis de auténtico sabor libanés y delicada presentación. Pero si se desea algo más sustancioso, a la carta, el platillo del día puede ser frijol con puerco, potaje de lentejas, pollo o cochinita pibil, poc-chuc, picadillo, ropa vieja, pescado empanizado o al mojo de ajo, ceviche de pescado o de pulpo, pan de cazón… En fin, tan amplia es la oferta como la creatividad de los cocineros. Aprovecho para agradecer las finas atenciones de Javier Ávila, capitán de meseros.


Imposible no presumir las heladas bebidas que elegimos para acompañar tan deliciosa botana: La Negrita, obviamente la cerveza de casa, elaborada en Oxkutzcab con 100% de malta importada y 4.7 grados de alcohol; Patito, también cerveza artesanal (Belgian Blonde Ale), de 6.5 grados, que poco a poco se integra a los menús de restaurantes y cantinas de la Península. Mocambo, ron mexicano de botella numerada; y Jolgorio y Espadín, mezcales oaxaqueños, sencillos, ligeros…



Música cubana de siempre o con arreglos modernos, cumbia, salsa y son deleitan nuestra presencia. El tiempo aquí pasa volando. Espero encontrarme con Chayanne, Ferran Adrià o alguna otra personalidad internacional que ha visitado este sitio placentero. Mil gracias, Paty, por la invitación. La Negrita abre de lunes a viernes de 12 a 22 horas y está ubicada en la esquina de las calles 62 y 49, Centro. Consulta sus promociones en las redes sociales.

Eureka by Fabrizio Di Stazio

Amplia es la oferta de comida italiana en México y el mundo, y la ciudad de Mérida, como importante polo gastronómico que es, no se queda atrás en cuanto a la cantidad de establecimientos especializados en una de las cocinas más reconocidas del planeta. Sin embargo, pocos tienen la capacidad de ofrecer un menú auténtico y apegado a las recetas tradicionales, pues por lo general se trata de adaptaciones –afortunadas o no– de los platillos más recurridos, como es el caso de la pizza y el spaghetti a la boloñesa, por mencionar lo más obvio. En el olvido permanecen cientos de guisos que integran el patrimonio culinario de las 20 regiones de Italia.
En días pasados recibimos la agradable visita de Cissi Montilla, reconocida promotora cultural, maravillosa cocinera y amante del buen comer, quien me preguntó si conocía algún restaurante italiano “espectacular”. Entonces me atreví a mencionarle uno que yo no conocía, confiado en la recomendación de Vittorio Ruello, compañero literato y gastrónomo genovés que radica en Mérida desde hace varios años, quien me dijo que éste es uno de los muy contados ristoranti italiani auténticos en la ciudad.
Fue así que llegamos a Eureka Cucina Italiana, propiedad del chef Fabrizio Di Stazio y su esposa la arquitecta Verónica Salazar, quien tuvo a su cargo la remodelación de esta casa en la que vivió la familia Baduy Rodríguez, ubicada en Avenida Rotary International 117 por 52, Colonia Itzimná, a un costado de la oficina de Correos. Ahí comprobamos que Vittorio tenía la boca llena de razón.
El menú está integrado por aperitivos de legumbres, bruschettas y carnes frías; ensaladas y entradas de quesos, carpaccios y polentas; sopas, risottos y pastas en salsas diversas; guisos del mar y de la tierra; postres y cafés; vinos, cervezas y licores, así como recomendaciones del chef, opciones vegetarianas y ovolactovegetarianas, y especialidades fuera del menú, con precios que van de los 70 a los 320 pesos. Se trata de platillos de la región central de Lazio, de donde es originario Fabrizio.
Comenzamos con el Mozarella, prosciutto e asparragi ($130), ideal para compartir: queso de leche de búfala –denominación de origen–, acompañado de jamón italiano, espárragos asados y crocantes, tomates miniatura frescos y reducción de balsámico, donde cada elemento presenta una excelente consistencia y resalta el protagonismo de este mozarella de capa firme y blanda al mismo tiempo, cremoso en su interior, nada que ver con las versiones chiclosas de los establecimientos comerciales.

Lo disfrutamos al máximo con pan casero y medio litro de vino tinto ligero de segunda fermentación ($160), también de la casa, que según explicó el chef puede ser de cualquier etiqueta, pero intervenido con un procedimiento que generalmente se aplica al espumoso blanco Prosecco. La explicación me dejó con más dudas, pero no importó porque el vino estaba delicioso.
Continuamos con Riccioli Eureka ($190) y Fetuccini alla carbonara romanesca ($130): el primero, pasta de láminas anchas, similar a la de las lasagnas pero en trozos más pequeños, combinada con aceite de trufas y romero, champiñones y ragú blanco. Y el segundo, pasta en cintas con salsa a base de huevos, queso pecorino, pancetta y pimienta fresca. Ambas exquisitas, al dente, elaboradas horas antes. Concluimos con Tiramisú del chef ($70), homenaje al paladar, adictivo, servido con galletas caseras.

Eureka es un lugar sencillo y elegante, atractivo en todos los sentidos. Muy recomendable por su calidad y buen servicio al que por cuestiones de espacio no dedico más líneas. Abre de martes a sábados de 13 a 23 horas, y domingos de 13 a 18 horas. Informes al teléfono 926 26 94, en Facebook, TripAdvisor e Instagram, o al correo info@eurekamerida.com.

Para degustar
El chef Johann Chauvineau invita a la cena con música en vivo que ofrecerá hoy viernes 6 de noviembre, a partir de las 20 horas, en su Bistró Cultural ubicado en calle 63 entre 41 y 43 del centro de Mérida. El menú consistirá en New York Steak "Beurre Maître d'hôtel", Mejillones al vino blanco con papas fritas, Filete de salmón almendrado con ejotes y Lomo de borrego. Informes y reservaciones al teléfono 923 20 13 o en la página Facebook/bistro cultural.



La Federación Estudiantil de Yucatán invita al Festival del Taco que se realizará el sábado 14 de noviembre, a partir de las 9 horas, en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI, a beneficio del Comedor para Niños Emmanuel, A.C. El evento incluirá concurso de comelones de tacos, concurso de bandas musicales, la presentación del bloggero Gwabir y muchas sorpresas más. Todo por 100 pesos adultos y 65 pesos menores de 10 años. Informes al 9991 16 56 50.


Y que llegan los pibes

De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados...
Uno de los murales, autoría de Fernando Castro Pacheco, que adornan los pasillos del Palacio de Gobierno en Mérida. (SIPSE)
Mural de Fernando Castro Pacheco en el Palacio de Gobierno, Mérida, Yuc.
Ya en el Popol Vuj, Libro del Consejo de los Mayas, se relacionó el origen del hombre con su alimento principal, el maíz, lo que demuestra el alto grado de importancia que esta planta representó en la cosmovisión de la cultura milenaria. No obstante, los mayas también cultivaron de manera preponderante diversas especies de chiles, frijoles y calabazas, aunque siempre fue el maíz la base principal de su alimentación, toda vez que como producto demostró una gran versatilidad al ser preparado tanto en alimentos blandos y sólidos como en bebidas de consumo cotidiano. Ejemplo de ello son los tamales en sus diversas presentaciones, las tortillas y el pozole de milpa o saká.
Sin duda uno de los tamales más representativos de la gastronomía peninsular es el pib o mucbilpollo, que resulta imperdonable no comer durante la celebración del Janal Pixán. Los antecedentes de esta festividad se remontan a la civilización maya precolombina, pero tras las etapas de Conquista y Colonia la Comida de las almas fue sincretizada con elementos católicos que le otorgaron las características que la han distinguido al paso de los siglos.
En torno al Día de Muertos, ya sea en los pueblos o en las ciudades, entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre las familias construyen y ofrecen altares a sus difuntos niños y adultos, e incluso a los muertos desconocidos. Al igual que en otras regiones del país, cada elemento en el altar tiene un significado y la finalidad de hacer que los difuntos olviden sus pesares y tengan una agradable estancia entre los vivos. El pib (“enterrado”), mucbilpollo o pibipollo –como se le nombra en Campeche–, es un tamal gigante relleno de carnes de pollo y cerdo, con  kol o salsa de masa con achiote, tomate, cebolla, huevo duro, chile habanero, epazote y especias, todo envuelto en hoja de plátano y horneado, tradicionalmente, en horno de tierra.

La masa que lo integra es preparada con manteca pintada de achiote, sal y frijol nuevo o espelón (Vigna unguiculata) que, dicho sea de paso, debe utilizarse fresco porque a los pocos días de cosechado comienza a descomponerse. Este complicado platillo suele acompañarse de una ensalada de cítricos o xek, término maya que significa “mezcla”.


El pib también puede cocinarse en el horno de la casa o mandarse a hornear a la panadería, dependiendo de su tamaño. Para ello se utiliza un recipiente de metal o “lata” grande, o varios refractarios pequeños o medianos. La preparación puede llevar dos días, pues el proceso tiene varias etapas. La parte más fuerte es la preparación de la masa y el armado de los pibes, por lo que es más fácil hacerlo con la colaboración de todos los miembros de la familia.

Múltiples son los lugares donde se expenden los pibes durante estos días. Restaurantes, panaderías, cocinas económicas y casas particulares los ofertan en anuncios pagados o improvisados. A pesar de tantas opciones es recomendable no pretender comprarlos a última hora, sino encargarlos con anticipación. Así nos aseguraremos de no quedarnos con las ganas, pues la verdad es que vuelan, y además se pueden pedir al gusto: con o sin chile o espelón, sólo cerdo o sólo pollo, o con todo… Los precios varían entre los 350 y los 550 pesos en tamaño familiar. ¡A comer se ha dicho!

Foto de Sol y Luna, A.C.

Para degustar

Sol y Luna, A.C., invita a la degustación del pib más grande del mundo, evento que se llevará a cabo este domingo 1 de noviembre a partir de las 9 horas en el Parque de Santa Lucía, Mérida, donde además de la enorme delicia los asistentes podrán probar mucbilpollos provenientes de varios municipios de Yucatán. La asociación se dedica a brindar apoyo a niños con discapacidad múltiple. Adquiere un pedazo de pib por sólo 50 pesos y colabora con esta noble causa.

lunes, 28 de diciembre de 2015

El Drink & Draw yucateco

La segunda edición del Encuentro “Chupando y dibujando” se realizará hoy viernes en El Cardenal Cantina, a partir de las 16 horas, en su local de la calle 63 por 70 del centro de Mérida. El evento, inspirado en el Drink & Draw que se realiza desde hace varios años en Estados Unidos, consistirá en una convivencia cantinera y creativa con la participación de dibujantes, ilustradores y aficionados al arte, quienes realizarán en esta ocasión obras en torno a la muerte, las ánimas, las leyendas y los seres fantásticos de la cultura y la cosmogonía mayas.
Por tal motivo, René Contreras, Diego Tzuc, Jorge Adrián Cob y Said Farah, promotores de este encuentro en Yucatán, convocan a todo aquel que guste de dibujar, pintar y garabatear a que comparta sus cualidades y experiencias acompañado de una buena cerveza y una deliciosa botana. Asimismo, han invitado al reconocido antropólogo Carlos Evia Cervantes, profesor de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY, a que introduzca a los asistentes en el tema de las leyendas de nuestra península y desate en ellos la imaginación.

Los invitados especiales serán los artistas de la línea y el color Alonso “Tozko” Maza, Carlos Hartazgo, Mary Buenfil, Héctor Turriza y JuAnito. Como resultado de esta interesante actividad se espera la formación de redes y proyectos laborales en beneficio de los creadores que radican en la ciudad.