lunes, 28 de diciembre de 2015

Master Chef México

Sobre este reality de TV Azteca quiero comentar tres detalles. El primero es que la selección de participantes realizada en varias ciudades del país resultó una gran decepción para muchos cocineros, pues al pasar a la etapa siguiente había que costearse cada quien su viaje al D.F. para competir por un lugar en el programa, lo que por supuesto provocó un mega ausentismo de concursantes de los estados.
Lo segundo es que después de ver algunos capítulos de las versiones realizadas en Estados Unidos, España y Colombia, y hasta la adaptación infantil de Australia, resulta evidente la baja calidad de los platillos presentados por los concursantes mexicanos en comparación con los de aquellos países, al menos en lo que se aprecia a través de la pantalla: creatividad y presentación. Si bien se trata –aparentemente– de un concurso para cocineros no profesionales, es una pena ver a estas personas que ignoran la infinita variedad de recursos, técnicas y sabores de la cocina mexicana. Hay desde los que dicen ignorar qué son las garnachas hasta los que sienten asco por determinados ingredientes…
Y lo tercero que llama la atención es la prepotencia de los jurados, personas que se sienten incuestionables y todopoderosas a causa del trato sobrevalorado de la televisora. Siguen el falso cliché del chef neurótico, ofensivo y antipático que han copiado de ejemplos nefastos. Tal vez sea el comportamiento que TV Azteca les ha pedido como una estrategia de rating, pero la verdad es que ningún programa de televisión del mundo debería promover esta imagen de los chefs.
(Finalmente, el ganador fue "Alan").


Comer, amar y contemplar

Del 22 al 24 de octubre de 2015 se realizó en Holbox, Quintana Roo, la IV Muestra Gastronómica Comer, amar y contemplar, dirigido por la cantante Denisse de Kalafe, con la presencia de los más prestigiados chefs y restaurantes de la isla y la participación del estado de Chihuahua como invitado de honor. Durante este tradicional festival, organizado con el apoyo del Gobierno el Estado, la Oficina de Visitantes y Convenciones de Cancún y la iniciativa privada, se rompió el Record Guiness del ceviche más grande del mundo (mil 220 metros).

El programa artístico incluyó a destacados grupos y solistas de talla internacional. El costo de entrada por día fue de 500 pesos, con derecho a las degustaciones de los restaurantes anfitriones y los conciertos. www.comeramarycontemplar.com.

Reconocimiento Excelencia Universal

El reconocimiento Excelencia Universal que otorga cada año el Comité del mismo nombre, a través de la empresa Interdifussion representada por el periodista Enrique Castillo, fue concedido en días pasados a David Cetina Medina, chef y propietario del restaurante La Tradición; Carol Kolosz Fischer, dueño del Hotel Rosas & Xocolate; Jorge Escalante Bolio, director de la agencia Amigo Yucatán; y Saúl Ancona Salazar, secretario de Fomento Turístico del Gobierno del Estado.

La ceremonia se llevó a cabo en la terraza-bar del Hotel Rosas & Xocolate, en el marco de un espléndido coctel al que asistimos los medios de comunicación, familiares y amigos de los galardonados. El reconocimiento, creado en Europa por el jurista francés René Cassin, Premio Nobel de la Paz 1968, tiene el objetivo de promover y preservar la calidad en diversas áreas del saber humano. Muchas felicidades a estos empresarios y directivos que con su trabajo han puesto en alto el nombre de Yucatán.


Cocinando lo ancestral

En Yucatán los concursos de cocina y congresos gastronómicos están prácticamente reservados para las escuelas y los restaurantes que de vez en cuando los organizan. Los gobiernos municipal y estatal no han valorado adecuadamente ni han sabido aprovechar este tesoro del patrimonio cultural que es la cocina yucateca. No existe un estímulo significativo, o en su defecto reconocido, que premie la labor de los cocineros y la excelencia de los restaurantes. Por ello es digno de aplausos que el Centro de Investigación Científica de Yucatán, A.C., contribuya a esta necesaria valoración al organizar, por segundo año consecutivo, el Encuentro Culinario Cocinando la ancestral, realizado el viernes pasado en sus instalaciones de Chuburná de Hidalgo, Mérida.

En esta ocasión el tema del encuentro fue el solar maya, espacio habitacional que cuenta con áreas para la cría de animales de patio y el cultivo de plantas medicinales y de ornato, árboles frutales, hortalizas y condimentos. Con base en una lista de ingredientes identificados y sugeridos por el CICY, los participantes ofrecieron sus platillos para ser degustados, en primer término, por un jurado calificador, y luego por el público asistente. El año pasado el tema e ingrediente base fue la chaya, por lo que ahora el panorama se amplió con la variedad de recursos alimenticios del solar. Ello se vio reflejado en la cantidad de participantes (70) y recetas inscritas (63), más del doble que en 2014.

Para su evaluación, los guisos fueron clasificados en sopas y ensaladas, salsas y entremeses, platillo principal, y postres y bebidas; y los participantes fueron agrupados en las categorías de aficionado, estudiante y profesional. Los elementos a calificar fueron presentación, originalidad, sabor, consistencia, técnica y grado de dificultad, con puntos del 1 al 3 por cada elemento; es decir, la calificación máxima por platillo era de 18 puntos.



Los mejores guisos, de acuerdo con la suma de puntos, fueron las galletas de chaya presentadas por el equipo integrado por Javier Chi, Hugo Cituk, Saúl May, Héctor Núñez, Karen Pat, Silvia Ramírez y Límbert Tuyub en la categoría de aficionados; el pulpo chak, de Daniela Silva, en la categoría de estudiantes; y el tamal vegano de ramón y plátano, de Natalia Cano, en la categoría de profesionales. Las menciones honoríficas fueron para la sopa de milpa de Giovan Jeremi Cupul; los pimitos de makulán con salpicón de morcilla, presentados por Edwin Chulim y Gustavo Cobá; y el postre Encanto maya, de Juan Gabriel Koyoc, todos en la categoría de profesionales.

Tomando en cuenta que los ganadores no obtuvieron estímulos económicos, sino diplomas y hermosas plantas del jardín botánico del CICY, así como la futura inclusión de sus recetas en un libro conmemorativo, considero que debieron haber sido más los favorecidos con tales distinciones. Hubo una confusión con respecto al fallo, pues primero se nos indicó a los miembros del jurado que por cada categoría elegiríamos un mejor platillo y una mención honorífica, pero al final los mejores platillos fueron los que obtuvieron más puntos entre todas las categorías, y las menciones fueron para los de más puntos en cada una de ellas, reduciéndose así el número de reconocimientos.

Sin distinción quedaron muchos platillos maravillosos como los caracoles de río y el enorme pochitoque presentados por unos jóvenes chiapanecos; la serie de tres entremeses que representaban la evolución de la cocina yucateca, realizada por un grupo de alumnos de la UTM coordinados por el chef Orlo Novelo; y el pavo a la San Simón presentado por el tekanteño Willy Silveira, chef de la cantina La Negrita. Fuera de competencia, destacó la participación de unas mujeres de la comunidad de Ich-Ek (Hopelchén, Campeche), quienes ofrecieron una degustación de comida tradicional.


Se insistió en que no se trataba de un concurso, sino de un encuentro, y por ello la falta de estímulos económicos, pero pienso que en lugar de rechazar un término o concepto se deberían buscar opciones para premiar a los ganadores y cubrir los gastos de producción y traslado de los participantes. Si al gobierno no le interesa apoyar económicamente este noble proyecto del CICY, se puede recurrir a los exitosos restauranteros de Mérida, a quienes seguramente les dará mucho gusto colaborar.

Para degustar
La Universidad Tecnológica Metropolitana con sede en Mérida realiza desde ayer jueves y hasta hoy viernes, en diversas sedes, el Congreso Internacional de Animación Turística y Sociocultural, que incluye una serie de actividades relacionadas con la gastronomía, tales como conferencias magistrales, mesas panel, seminarios especializados y talleres como el de cata de cervezas artesanales a cargo del escritor y sommelier Roberto Azcorra. Informes al 940 61 00 ext. 3104 con la Mtra. Maricarmen González.

Café Montejo, ubicado en calle 59 entre 72 y 74 del Barrio de Santiago, invita a la exposición pictórica Notas sueltas, de Jenniffer Galeana, que será inaugurada este jueves 8 de octubre, a las 21 horas, como parte de la Muestra Universitaria de Artes Visuales de la UADY. Una excelente oportunidad para conocer este restaurante del cual se dicen maravillas. Ahí nos vemos.

martes, 15 de diciembre de 2015

A la víbora de la mar… Por aquí pueden pasar

A la víbora de la mar Pacific Seafood & Cantina ofrece un variado menú de pescados y mariscos preparados con recetas de ayer, hoy y mañana por un dinámico grupo de cocineros bajo la dirección del talentoso chef yucateco Edwin Santos, egresado de la Escuela Culinaria del Sureste: entradas al centro, antojitos, tacos, gringas y carnitas de atún, chilpacholes, ceviches, cocteles, carpaccios y aguachiles, pastas, especialidades y guisos a base de camarón, caracol, pulpo, calamar y filete de pescado, así como postres y raciones para niños, con precios que van de los 45 a los 269 pesos.

El restaurante fue abierto en 2008 por sus anteriores dueños, pero desde 2010 pertenece a los empresarios Luis Silva Herrera y Rubén Arjona Ortiz, quienes han logrado posicionarse con gran aceptación en Mérida gracias a su estratégica ubicación, la frescura de sus productos de temporada surtidos a diario por la empresa Propesmar y la conformación de un valioso equipo humano coordinado por el gerente Hernán Pech Gómez, mejor conocido como El Amigo “H”, quien me invitó a esta memorable degustación.
Aunque la oferta de platillos es bastante amplia y pudiera pensarse que las órdenes saldrán con demora, lo cierto es que se trata de muchas recetas basadas en elementos en común: ostiones, camarones, jaiba, pulpo, calamar, callo de hacha, atún, marlin y pescados de la región, por lo que el servicio es muy ágil. Pude apreciar que el sitio cuenta con una clientela fiel que regresa a disfrutar de su comida y de la promoción permanente de tragos servidos en la mesa con la cantidad de alcohol que indique el comensal.

Recibí de entrada un caldito de camarón servido en vaso: consistente, aromático, delicioso. Luego un “ceviche víbora” de pulpo frito, camarón y pico de gallo con cebolla morada, pepino y aguacate, en el que cada ingrediente presenta una textura perfecta y que en conjunto otorgan la sabrosa ilusión de estar en la playa… Tacos de carnitas de atún, servidos a la manera terrestre cual porcino de lonchería, muy ricos. Y tacos de queso relleno de camarones, con el tradicional gallo azul en versión marina en atinada combinación.
Acto seguido, el platillo más exitoso del lugar, ordenado en varias de las mesas contiguas: Especial de pulpo al mojo de xcatic, donde el molusco es presentado entero, frito, sobre una cama de arroz azafranado, y cubierto con un salsa de chile regional y cebolla aderezados con soya y limón. Exquisito. Sólo de recordarlo me dan ganas de regresar. Por insistencia del anfitrión probé dos de los postres de la casa: pay de limón y brownie con helado, ambos con todas las de la ley, a la altura de las mejores reposterías.


A la víbora de la mar está ubicado en Plaza Cascada, calle 32 entre 53 y 55, San Antonio Cucul, cerca de la glorieta de El Pocito. Funciona de lunes a domingos de 13 a 19 horas, aunque, al estilo de don Vicente Fernández, cierra “hasta que se vaya el último cliente”. Mil gracias a El Amigo “H” y al mesero Marco Rosado (a) El Padrino por sus finas atenciones, así como a mis amigos, los antropólogos Enrique Rodríguez y Miguel Lisbona, y el pianista Luis Herrera, por su agradable compañía.

Bistró Ave del Paraíso: Tailandia en Mérida

Hasta hace unas cuantas semanas mi experiencia con la comida tailandesa se limitaba a la visita que realicé a principios de los 90 al restaurante Thai, ubicado frente al Palacio Cantón de Paseo de Montejo, propiedad de los esposos Herbert Carrillo Ruiz y Landy Solís de Carrillo y una ciudadana de Tailandia de nombre Darany. Tiempo después estos arriesgados empresarios abrieron el restaurante Bangkok, en Plaza Buenavista, que funcionó durante los últimos años de aquel centro comercial del norte de Merida.
Ambos establecimientos cerraron sus puertas en esa misma década y, hasta donde tengo conocimiento, no hubo más restaurantes tailandeses en la ciudad hasta la presente década en que abrió Bangkok.mx Casa Thai, propiedad de Jorge Torre Valdez y Supalak Patomthongtaweechai, con sedes en la colonia Florida Pinos y el rumbo de Santa Lucía. Gracias a esta columna tuve la oportunidad de disfrutar la comida de este lugar, casi al mismo tiempo que la del restaurante del Hotel Mezzanine, en Tulum, a cargo de la reconocida chef tailandesa Dim Geefay.
Curry Massaman del restaurante Ave del Paraíso
Hace unos días recibí la grata noticia de la existencia de otro restaurante tailandés en Mérida: Bistró Ave del Paraíso, ubicado en el 444 de la calle 66 entre 47-A y 53, Centro; ello gracias a la atenta invitación de sus propietarios, el chef suizo Marcel Stierli y su esposa Alma Rosa Matos Navarrete, quienes restauraron esta casona tanto para vivirla como para ofrecer al público yucateco la comida tradicional de un país que admiran y conocen muy bien. El sitio es hermoso, fresco y agradable, ambientado con música pop en inglés y decorado con elementos modernos y antiguos que no tienen relación con la cultura asiática, pues no es la intención aparentar una pertenencia o nacionalidad que no se tiene.
El menú consta de sopas, antojitos, ensaladas, currys y postres, con precios que van de los 45 a los 125 pesos, bastante económicos si tomamos en cuenta la excelente calidad de los platillos, tal como pudimos constatar Nenusa Guillermo y un servidor.
Fuimos recibidos con una refrescante infusión de jengibre, receta de la casa, bebida entre dulce y picosa como premonición de los contrastantes y delicados sabores que experimentaríamos en cada tiempo de la degustación. Iniciamos con Tom Kha Gai, sopa de leche de coco, tomate cherry, champiñones y pollo; y Tom Yam Gung, sopa agripicante que además de tomate y champiñones contiene camarones y brotes de soya, y es condimentada con un consomé de vegetales en polvo elaborado por el chef. La primera, cremosa y estimulante; la segunda, ligera y adictiva.
Continuamos con Som Tam, ensalada de papaya verde, tomate, chile dulce, cacahuates y ejote oriental; y Tam Thaeng, ensalada ligera de pepino, tomate, cebolla, cacahuates y cebollín. La primera acompañada de salsa de pescado con limón y la segunda con salsa de pescado con vinagre de arroz. Acto seguido, Satay Gai y Moo Ping, pinchos de tiras de pollo y cerdo asados, respectivamente, acompañados de salsa casera de cacahuate y salsa picante-dulce. Ambos deliciosos.
Som Tam
Para concluir, dos de los cinco currys del menú: Panang, hecho con leche de coco, pimiento rojo, cacahuates y solomillo de res; y Red Curry, también con base de leche de coco pero con elotes miniatura, vegetales diversos, hongos shitake y pollo. El colmo del buen gusto en cuanto a presentación y sabores en disputa y armonía. Bistró Ave del Paraíso funciona de lunes a viernes de 12 a 15 y de 18 a 22 horas.
Mil gracias a Marcel y Alma Rosa por ofrecer tan buena comida y ser fieles a los ingredientes frescos y su preparación tradicional, a pesar de las sugerencias de algunas personas hipersensibles a lo picante, cosa extraña en esta tierra del chile habanero. Hay que internacionalizar el paladar. Si sabes de otros restaurantes tailandeses que hayan existido o que existan en la ciudad, por favor hazlo saber en la sección de comentarios.

Para degustar

El sábado 3 de octubre, de 9 a 16 horas en el Museo de los Ferrocarriles de Yucatán, se llevará a cabo el II Festival Gastronómico Vegetariano, evento pet friendly que incluirá expo-venta de comidas vegetariana y vegana, rifa de productos, clases de yoga, talleres, conferencias y concurso gastronómico. El festival se realizará a beneficio de este museo ubicado en calle 43 por 50, Centro, rumbo de La Plancha.

El Líbano, presente en las mesas yucatecas

En su libro Lo mejor de la cocina libanesa, María Manzur de Borge aclara que “El Líbano se divide en cinco regiones o distritos, llamados Cad’a en árabe: el norte, el sur, la Beka’a, Bayruth (o Beirut) y Monte Líbano”. Es de esta última región de donde proviene la mayoría de los platillos “árabes” que conocemos en la Península de Yucatán, así como la manera de nombrarlos. De ahí que, por ejemplo, los peninsulares denominemos kibis a lo que en la ciudad de México es conocido como kepes.

Fue a finales de la década de 1870 cuando comenzaron a llegar los primeros migrantes libaneses a Yucatán, con la finalidad de alejarse de los conflictos sociales de Medio Oriente y establecerse en una tierra pacífica y de oportunidades. Identificados erróneamente como “turcos” por la población local, debido a que en sus pasaportes aparecía dicha nacionalidad por estar en aquella época su territorio bajo el dominio del Imperio Otomano, su presencia en la península fue creciendo hasta convertirse en una comunidad muy significativa, tanto por la concentración de personas de aquella nacionalidad como por sus aportaciones a la economía y la gastronomía de la región.
Portada del libro de Luis A. Ramírez Carrillo (UNAM, 2012)
La comunidad libanesa ha destacado, sobre todo, en los ámbitos del comercio y la gastronomía, aportando a la vida cotidiana sus productos y condimentos. Además de la fuerte influencia gastronómica de España y el Caribe, la comida yucateca ha sido enriquecida en gran medida por los guisos e ingredientes característicos de esa lejana región del mundo, cuyos más comunes representantes, al menos en la península yucateca, son el carnero, el trigo molido, los garbanzos, la cebolla, la berenjena, el tahini o crema de ajonjolí y la yerbabuena.
Al mismo tiempo, los platillos libaneses elaborados en la península han adoptado ingredientes y técnicas locales, como es el caso de las carnes de res y de cerdo en sustitución del carnero, el chile xcatic y el chile habanero, el cual forma parte de los tradicionales kibis que, dicho sea de paso, son ofrecidos a diario en el comercio ambulante, puestos de comida y eventos masivos. En los hogares yucatecos se elaboran adaptaciones o recetas libanesas con todas las de la ley. Además de los kibis en sus versiones crudo, frito y charola, son muy recurridos el babaganugh (crema de berenjena), el humus (puré de garbanzo), el labneh o jocoque, el tabule (ensalada de pepino, tomate, yerbas frescas y trigo molido), el mshadra mdardra (lentejas con arroz), la gallina árabe y los arrolladitos de repollo o de parra rellenos de carne molida y arroz, ente muchas otras delicias.

También hay variedad de restaurantes y establecimientos que ofrecen desde tacos árabes –algo lejanos del auténtico chawarma– hasta las más exquisitas especialidades. Algunos de los más antiguos y tradicionales de la ciudad de Mérida son el Café Alameda, propiedad de la familia Catrib, ubicado en el centro de la ciudad; Byblos, de la familia Chehade, en el Club Libanés, que también cuenta con servicio de comida para fiestas; La Terraza de Tila, a espaldas del Palacio Cantón (Paseo de Montejo); y Siqueff, en la calle 60 por 35, cuyo menú también incluye platillos yucatecos e internacionales.